Desde el pasado jueves 21 de marzo y hasta el domingo 31 se está llevando a cabo la 42a edición del Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay. Con una selección de cerca de 200 películas de 60 países diferentes, el festival viene ofreciendo una programación tan variada como apasionante, con obras de directores y directoras consagrados, óperas primas de realizadores con ideas sorprendentes y novedosas, cortometrajes uruguayos y del mundo, y temáticas para todos los gustos.
El hall de Cinemateca está más vivo que nunca: entran y salen jóvenes, jubilados, personas totebag-portantes, realizadores, actores, críticos, estudiantes, socios y no socios que se quedan charlando sobre lo que vieron, que corren para llegar a la siguiente película, que se sientan en las mesas del café con sus lapiceras para marcar en el boletín su propio cronograma de la semana; y hasta algún señor comiendo mandarinas en una butaca en la oscuridad de la sala.
El festival es una oportunidad de encuentro, nos invita a mirar hacia lugares inesperados, a descubrir nuevas voces, a conversar con directores y espectadores, a ver películas a las que difícilmente accederíamos de otra manera. Ya pasó una semana del festival, pero todavía quedan varias jornadas por delante. Hemos visto hermosas películas que no podemos dejar de compartir, y quedan muchas por ver. Por eso, durante las próximas semanas, en Afuera habrá after del festival, para seguir comentando todo lo que descubrimos en esta edición. ¡Nos vemos en el cine!

Aléjame lentamente del deseo: sobre «Creatura», de Elena Martín Gimeno
«Creatura aborda la cuestión de la configuración del deseo femenino a través de la historia de Mila, una mujer que al mudarse con su novio se hace consciente de su pérdida de deseo. Angustiada y ansiosa por la situación, Mila desarrolla urticaria en todo su cuerpo, algo con lo que convive desde la infancia. A raíz de esto, la protagonista revisita episodios de su infancia y juventud buscando un origen, quizás, de su relación conflictiva con su deseo, que la ayude a entender por qué le pasa lo que le pasa, o por qué es como es». Seguir leyendo.

Yes, sir, I can boogie: Sobre «Animal», de Sofía Exarchou
«En medio de la temporada veraniega en una isla griega, Animal muestra la rutina de un grupo de empleados encargados de la animación en un all inclusive. Por alguna razón la descripción me hizo creer (o elegí creer) que podía tratarse de una comedia. Spoiler: está lejísimos de serlo. Si esperaba una mirada cínica y paródica del capitalismo (algo parecido a El triángulo de la tristeza, quizás), la experiencia no pudo ser más distinta. (…) Es un relato íntimo y genuino. Melancólico, por momentos angustiante, por momentos hermoso. Personajes en pose mientras que por dentro todo parece desmoronarse». Seguir leyendo.

Notas sobre un festival, por Félix Pérez
«El imaginario del siglo XX es, en gran parte, cinematográfico. Las cosas cambiaron y el cine no sigue ocupando la centralidad discursiva que supo tener, ni siquiera sabemos muy bien cómo hablar sobre él (¿está evolucionando? ¿cómo? ¿hacia dónde? ¿qué es?). Pero se siguen haciendo grandes películas: un viaje por el Vietnam católico, una desesperación por el rapto de un niño por el Papa, los fantasmas de Recife, sus cines; una vuelta alrededor de un cementerio argentino. Y sobre todo, el cine sigue siendo una forma de acceder al mundo, de habitarlo. Los festivales son la mayor prueba de esto». Seguir leyendo.

16, por Iara López
«Hay heridas que se quedan, es el cuerpo el que se va. Cuando el cuerpo se va queda el arma que le dio la muerte, se va como pájaro hacia atrás, con la voz del abuelo que lo guía, si quiere se hace invisible por un rato, hasta el último día, los cines se cierran con lágrimas, las películas son cartas al futuro, el tiempo es un invento de los hombres, solo hay espacio. Las plumas son talismanes e instrumentos, las ficciones son documentales, el humor es una forma de oración: que se muera Silvia Prieto, que se muera Silvia Prieto, que se muera Silvia Prieto». Seguir leyendo.

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