Dani Umpi: una invitación

La vida como imitación. El encanto espontáneo del amor. La alegría de tener cosas lindas. La diversión al borde del risco. La persecución de los sueños infantiles. Todo lo que en otros escritores puede parecer frivolidad, en Umpi no lo es, gracias a una prosa pulida, tan finamente trabajada que en sus mejores páginas casi no se ve, y a su capacidad de conmover. En sus cuentos y en sus novelas, el cantante, artista, escritor y performer noruruguayo hace una suerte de collage o de montaje con las voces y los discursos, maneja con pericia los cambios en el tono, los climas y arma sus historias como recolectando fragmentos del discurso que va leyendo o encontrando por la calle. Cuerpos de publicidad, que se dibujan a fuerza de ese lenguaje como de plástico, frases oídas al pasar, en el bar o en la peluquería, modismos de campaña o jerga urbana, versos de canciones en inglés, de artistas consagrados y no, lugares comunes revisitados, nombres de personas “reales” que dan nuevas densidades a la ficción, son algunas de las piezas que van conformando un exhuberante cuadro camp, recargado desde la imaginación pero no en el léxico. 

Como Umpi usa palabras que hacen referencia a realidades inmediatas (los 80, el 2002), adjetivos de moda o tecnologías que al año siguiente son antiguallas, podría pensarse que sus narraciones son necesariamente efímeras, sólo codificables en un contexto acotado y por un público específico. Sin embargo, al contrario de lo esperable, esa referencialidad extrema (como en Miss Tacuarembó, su novela más conocida, no es cualquier perfume, sino ese) le dan un espesor que no se agota con el tiempo, sino que se enriquece con pátinas de una suerte de feliz nostalgia: no un memento mori sino una celebración de lo que fue. En lo mejor de su creación literaria, Umpi logra un discurso fluido, seductor, espontáneo e inmediato que no por eso prescinde de lo sentimental (sin sentimentalismo, por cierto) o de lo reflexivo. 

Sus historias, en primera persona, se elaboran desde la fantasía, las ilusiones y las esperanzas de los protagonistas, que a menudo quieren ver lo que no está, se pierden en hermosas fabulaciones, dudan, se equivocan, son felices y tristes, se enamoran y pierden. Su actualización de lo pop y de lo kitsch, de ese “gusto”, su capacidad para sintetizar en pocas líneas un estado de ánimo, de bucear con inteligencia en las contradicciones de las relaciones amorosas y familiares, de adoptar convincentemente los puntos de vista de personajes variados, le han reservado a Umpi un lugar especial en la literatura actual. 

“Eloísa mientras tanto”, por Mariana González

Aún Soltera es la primera novela de Dani Umpi, editada por primera vez en 2003 por Eloísa Cartonera, y en ella el autor exhibe ya su particular talento para crear personajes guiados por una pluma con la plasticidad necesaria para dejarlos ser sin juzgarlos, para permitirles llevar las riendas de sus propias historias, que son narradas a través de voces tan frescas como genuinas.
En este caso, la de Eloísa, una mujer de 40 años que se cree vieja pero se siente una niña. Luego de pagar sus deudas al Clearing de informes, está decidida a dejar la capital para irse a vivir a Piriápolis, a comenzar de nuevo en la casa que era de sus padres, que ahora es suya y hace tiempo no visita. En el viaje en ómnibus comparte asiento con una joven que mira de reojo la revista Semanario que Eloísa compró en la terminal. La atención de Eloísa se divide entre las páginas de la revista que muestran las tendencias del verano y el exterior que se filtra por la ventana y la mantiene en un estado de ensoñación activa. Ella quiere abarcarlo todo. La nueva malla de la temporada, el cuerpo de la modelo que la luce y la juventud de la chica de al lado. Los carteles publicitarios que retratan una vida convencional que a ella le ha sido esquiva van quedando atrás y fantasea con que puede pintarlos de blanco. Seguir leyendo

“Hablo por mí, y por mis amigas”, por Leonor Courtoisie

Miss Tacuarembó es el mejor libro escrito en Uruguay. Dani Umpi tenía 30 años cuando Interzona lo publicó en Argentina. Daniel Umpiérrez tenía 26 cuando la novela ganó el premio de la revista Posdata, con Mario Levrero en el jurado. 24 años tiene la protagonista, Natalia, e igual que Umpi, es escorpiana. Pasaron 4 años y una de las crisis económicas más brutales de los últimos treinta años entre la obtención del premio y la publicación del libro. Un año después de la publicación, el Frente Amplio ganó las elecciones por primera vez con Tabaré Vazquez como presidente y Dani Umpi lanzaba su primer disco Perfecto. Esos años bisagra, entre el 2000 y el 2005, para muchas almas montevideanas fueron un abismo, y Dani Umpi un verdadero Abadón en la tierra. Seguir leyendo

“Besos y caricias”, por Isabel Retamoso

Era la primera vez que íbamos a una librería juntos. Fue el primer regalo que me hizo. Buscamos el libro por la sección de literatura uruguaya; no estaba ahí. Encontramos primero la edición de Blatt & Ríos, la que tiene el oso de peluche prendido a un corazón rojo, pero él dijo que esa no. A mí me daba lo mismo. Quería salir de ahí. Sentía que estábamos atormentando a la pobre librera. Y él miró hacia arriba y lo vio, el lomo azul. La librera se trepó a la escalera y siguió las indicaciones que le daba a los gritos, mientras yo hundía la cabeza  en la campera cual tortuga en su caparazón, hasta sacar la edición de Interzona, toda azul, sobria, plumas en la tapa. Seguir leyendo

“Cualquier pavada puede indicarte cómo es todo”, por Mateo Arizcorreta

En Un poquito tarada (2012) —su cuarta y, al momento, última novela— Dani Umpi recarga los aspectos más característicos de su obra narrativa previa y los hace explotar en un relato más extenso y complejo, con el que llega más hondo que nunca en en sus estudios de personaje y ejercicios de estilo.
La narradora-personaje de Un poquito tarada es una veinteañera de Villa Ballester (Provincia de Buenos Aires) que viaja por San Pablo, Potosí, Punta del Este y Las Vegas detrás de una pesquisa familiar muy concreta que se va comprendiendo recién superada la mitad del libro. Al mismo tiempo, reconstruye su infancia y adolescencia, mientras desarrolla morosamente a personajes secundarios que son fundamentales para concluir la búsqueda, principalmente Diego Muniz, su padre y Valeria Ache, la pareja de su padre. Además del conflicto padre-hija que estructura la novela, los temas que rigen Un poquito tarada son lo esotérico, la numerología, el tarot y el azar, tanto en sus variantes más puras como en las más mercantilistas. Seguir leyendo


Una versión de este texto introductorio fue publicada en el libro Narrativa Nativa, de Agustín Acevedo Kanopa, Lucía Germano y Mauro Martella (Montevideo: Estuario, 2018). La fotografía del autor es de Catalina Bartolomé.

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